Vías de Escape
Sí, tiemblen... Richard 23 está lanzando sigilosamente la red para cazar al hombre (a la humanidad? a un amargado que pasaba por allí? a un turista despistado?), y lo hace comiendo huevos y poniendo muecas que le hacen a uno pensar qué saldría de la mezcla de talentos de Buñuel y Cronenberg... toma metáfora de la voracidad de las sociedades desarrolladas!. En fin, no sabemos si ellos lo tienen del todo claro, o si Anton Corbijn tenía alguna idea de lo que estaba plasmando en el, por otra parte, brillante clip que filmó para el tema. No cabe duda de que Corbijn y los Codenys y compañía estaban hechos para acabar trabajando juntos; ambos saben sacar el máximo partido a la estética, al cómo, de tal forma que el qué importe más bien poco (porque está bien disimulado; esos supuestos mensajes antisistema de los Front; ese aire trascendental de los vídeos de Corbijn) todo parece formar parte de una estética cuidada hasta el mínimo detalle.
Ahora bien, eso no ha de ser un problema, necesariamente; no todos hemos nacido con el talento de Leonard Cohen. Ni falta que hace, puede argüirse... porque incluso la estética, bien cuidada, tiene algo que transmitir; los mensajes de las letras de Front 242 podrán ser telegráficos, inconexos, pero incluso sin entenderlos en absoluto crean una sensación de desasosiego, a la vez que una irresistible invitación al baile, a la extroversión insana frente a la introspección racional de lo sin duda más brillantes, pero no tan entretenidos Kraftwerk. Un baile que, desde luego, no merecería la aprobación de Vincente Minelli, pero que sería la evolución natural de Duran Duran; si es que ciertamente deberíamos estar pululando con Hungry Like the Wolf al caer la bomba, ¿qué mejor para después del holocausto que unos Kraftwerk pasados de rosca que nos harán bailar como locos a ritmo de mutilaciones y tráfico de personas?. Sí, la cuestión es dejarse llevar..
También se deja llevar Corbijn por un universo de presas humanas y huevos cocidos (¿?), con logros estéticos como el del primer estribillo, en el que vemos a Richard 23 haciendo la cuenta hasta 4 a la vez que la presa del huevo cocido huye, y la banda se dedica a hacer el ganso... pero eso no importa en absoluto, ya estás en su mundo, en un mundo en que los edificios de oficinas pueden esconder silos nucleares, o en los que el atomium, ese armatroste de acero, puede resultar inquietante incluso... en el mundo en que los fans de Sisters of Mercy parecen eso, hermanitas de la caridad, y de ahí, afortunadamente no te sacan ni las hidras, porque quién quiere realidad, teniendo a los Front...
Front 242 - Headhunter (1988)
Vídeo dirigido por Anton Corbijn.
P.D. Perdón por el bajón de calidad, todos tenemos derecho a posts mediocres, no?
Celia Teasdale duda si fumar o no un cigarrillo, y según la decisión que toma, su vida y la de los que la rodean dan cambios incluso radicales... bajo esta premisa del "y si?" que puebla toda la película -y que hará las delicias de los que de pequeños devoraban aquellos libros de tapas rojas con tropecientos finales absurdos a unas aventuras ridículas... ahora resultará que soy el único, y todo- se construye este film de pluma claramente británica, y sin embargo realizada con un equipo íntegramente francés.
Lo que al final viene a importar bastante poco, ya que la obra de Alan Ayckburn en que se basa viene a tratar temas que encajan a la perfección con otros guiones del tándem Agnès Jaoui - Jean Pierre Bacri; aquí los innumerables posibilidades que se abren tras la decisión de Celia no son tanto fruto de cómicas casualidades -más propias de una comedia de Doris Day- sino que, al igual que la señora Teasdale al principio del film, se debaten entre la tentación y lo seguro, tentaciones o miedos que harán surgir innumerables conflictos entre los personajes, conflictos prácticamente irresolubles que quizás no habrían estallado si Miles Coombes llegase 40 segundos más tarde a casa de los Teasdale, o si Toby Teasdale hubiese propuesto unas vacaciones en lugar de un paseo. Aunque no nos revele ninguna gran verdad humana, es fascinante observar cuánto se puede llegar a ocultar bajo fachadas impasibles, frívolas, paletas o sencillamente patéticas...

A pesar de ello, esperar una precuela de Para Todos los Gustos, con la generación de sus hermanos mayores atravesando la crisis de los 40, no tiene mucho sentido si recordamos que por muy septuagenario que sea, el autor de Providence no responde precisamente al rol de mero artesano... Resnais no tiende tanto hacia el análisis de personajes como sus guionistas; y ciertamente las andanzas de los Teasdales, Coombes y Hepplewickes están subordinadas a la película (o a la obra de Ayckbourn, para el caso) no son ellos a los que la trama va siguiendo. Y es que parece más propio de Resnais deconstruir las conductas humanas, en vez de plasmarlas y analizarlas. Puede que el realizador francés no juegue con ideas propias, pero está claro que le encajan a la perfección, tomando sólo a dos intérpretes (los sublimes Sabine Azèma y Pierre Arditi; parece que a este nivel es al que siempre han aspirado los Bacri y Jaoui actores) que se desdoblan hasta en 9 personajes, y sobre todo, manteniendo una puesta en escena muy teatral, logra una distancia entre la obra y el espectador, la suficiente como para que éste no se vaya por las ramas, y tire directamente hacia los personajes, o hacia el juego organizado en torno a ellos.
La cámara de Resnais está subordinada al texto la mayor parte del tiempo, lo que hace que el lucimiento venga por parte de los actores y guionistas; sin embargo, esa rigidez es aparente, en el sentido de que es concorde a la obra, al tratar esta con cierta frialdad a sus personajes; en los pocos momentos en que esto no es así, se nos hace saber, y magistralmente, como cuando uno de los personajes de Sabine Azèma (ya no recuerdo cuál, este alzheimer...) habla distraídamente con Miles Coombes, y de repente Resnais se sale de plano, haciendo una especie de parábola que vuelve lentamente hacia el rostro abstraído de Azèma en primer plano. Quizás en lo que vengo intentando comentar reside una de las principales virtudes de la película; funciona tanto como el divertimento de un juguetón Resnais como un estudio más trascendental sobre las inseguridades del ser humano. Y si a eso le añadimos gags continuados como los Cobertizos en No Smoking, las Panaderías en Smoking, el genial ataque nervioso de Celia Teasdale, o las incontables coñas en torno a la inscripción funeraria de Joseph John Hepplewicke, hacen de esta película una parada imprescindible para todo aficionado al cine europeo con ganas de descubrir talentos superlativos, porque esta película rebosa de ello... Ah, háganse un favor, y véanla en versión original.
Título: Smoking / No Smoking
Dirección: Alain Resnais
Guión: Agnès Jaoui y Jean-Pierre Bacri, sobre la obra de Alan Ayckbourn
Nacionalidad: Francia
Año de Producción: 1993
Duración: 139 minutos (Smoking) 141 minutos (No Smoking)
Intérpretes: Sabine Azèma, Pierre Arditi
Palmarés: Oso de Plata en Berlín (por su originalidad), 5 césares (Película, Director, Guión, Actor (Arditi) y Dirección Artística
Joe Frady cree que podrá engañar a la Parallax haciéndose pasar por un asesino en potencia, desentrañar los secretos de la compañía y sacar un reportaje a la altura del de Woodward y Bernstein... ¿acaso no lo hacía Robert Redford en sus thrillers? ¿no se enfrentaban Alan Ladd o Gary Cooper al mal en la más absoluta soledad? ¿O Dean Martin, ex-alcohólico como él, no lograba increíbles proezas en Río Bravo? Así que, ¿cómo no iba él a vengar a su ex, y lograr la gloria por el camino?.
Supongo que Frady no puede ser consciente que con quien se está jugando los cuartos es con un Pakula en plenitud de facultades, y con unos malos que son -qué curioso- seres pensantes... Frady, un ególatra fracasado y ex-alcohólico, tarda demasiado en darse cuenta que su grandioso plan le supera con una facilidad pasmosa. Y así, en la segunda mitad del filme no tenemos ya a Robert Redford, ni a Alan Ladd siquiera; tenemos a un hombre corriente, incapaz de parar los acontecimientos que pasan por delante de sus ojos, tan inmerso en esa temeridad como para reparar en que su enlace -una especie de senador Palpatine haciendo de funcionario- la única cara de Parallax que él conocerá, es mucho más lúcido y experto que él.
Todos parecen saber qué va a ser de él, de ese individuo patético que resulta ser tremendamente útil. Todos menos el propio Frady, que quizá preferiría verse arropado por un Sidney Pollack que lo rescatase, que lo llevase a una gloria atípica... pero Pakula no ve ninguna necesidad, lógicamente: ¿qué hace un simple ciudadano metiéndose donde no le llaman?. En fin, demasiado John Ford...
La Deneuve os desea un feliz y hemoglobínico fin de semana...
Bueno, se supone que todos los personajes son en realidad muñecos dirigidos por un par de manos expertas hacia la fatalidad, como si esto fuera un melodrama de Douglas Sirk.. y bueno, la verdad es que si quitamos barrios residenciales y añadimos yakuzas, la cosa no parece tan disparatada. Es más, los yakuzas tienen una intervención más bien anecdótica en el filme, formando parte de una de las dos historias convenientemente cortadas a tijeretazo limpio en favor de una tercera.
Nosotros vemos a Sawako y Matsumoto, esos dos amantes errantes y marcados por la tragedia, la discapacidad y la culpa, caminando unidos por parajes siempre idílicos. Tiene que ser así, estando dentro del formato tradicional de los muñecos de marras (a ninguno con un mínimo sentido común se le ocurriría ambientar un cantar de gesta en digamos... la gestación del estatuto catalán), pero no es la forma en que ellos lo ven (si es que los consideramos más que muñecos; los considero, al menos, tan teledirigidos como podamos serlo nosotros); ellos deberían de ver su periplo de una forma más bien gris; Matsumoto no se separará de ella desde que la encuentra, perdida, rendida, en el hospital, pero no podrá purgar su culpa ante esa sombra de su amor, más que viviendo única y exclusivamente para ella. Por su parte, Sawako está en su nebulosa; los cartuchos que él se ve abocado a gastar ella ya los ha agotado; no queda lugar para la rabia, siquiera para el recuerdo, quizá.. ni queda ninguna de esas ridículas risas que dejaban al descubierto, todo hay que decirlo, una dentadura bastante terrible...
Si Sirk anduviese vivo, y aún creyese en la lucha de clases probablemente buscaría en sawako a una heroína trágica. Falta de lógica no tendría, pero quizás no se daría cuenta de que sawako ya está controlada por esas manos expertas de los titiriteros, que no queda lucha alguna por librar en espera del fin. No... aquí no hacía falta ninguna Isabelle Adjani, y Kitano se percató de ello...
Es probable que la inmensa mayoría de espectadores que asistieron a ese intento de película que viene a ser Sr. Y Sra. Smith (en opinión de servidor) no fueran capaces de discernir el lado oscuro del punto de partida del mismo; eso es Hollywood, y el matrimonio Jolie-Pitt resuelve sus diferencias, frustraciones y demás (no demasiadas de todas formas; tampoco es cuestión de abrumar al espectador) con Kalashnikovs y demás cachivaches al estilo Misión Imposible..
En fin, el punto de partida de ese esbozo de filme no es muy diferente al estado del matrimonio entre Mark y Anna al iniciarse La Posesión. Zulawski se traiciona ligeramente, al no acostarse con su protagonista (para satisfacer a la diva ya estaba su director de fotografía), y abandonando el habitual tono melodramático de sus filmes, cosa que podría resultar traumática para un director con su rutina (como si Almodóvar hiciese un thriller político y no pudiese colar travestis..) si no fuera porque el cambio es en la superficie, lo que no descarta que tuviese a Bruno Nuytten en su lista negra...
Así, nos introduce en la pesadilla de la descomposición de un matrimonio, y a su posterior e insana reconstrucción sin caer en demasiados lugares comunes - quizás esté relacionada, a kilómetros, con Días de Vino y Rosas -. Anna pasa de cuando en cuando por casa de Mark, ella cada vez más desequilibrada, pero también él, incapaz quizás de comprender por qué lo abandona, a él, a su amante y a su hijo, hasta el punto de que esa necesidad que expresan ambos de dar sentido a sus vidas va traduciéndose lentamente en la insanidad como único modo de comunicación, como cuando Anna intenta degollarse y Mark, tras curarle la herida dedicadamente, la corresponde haciéndose cortes en el brazo con el mismo cuchillo..
-"No Duele"
-"No..."
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